…y si nos rompen el corazón?

Resolución de Conflictos
Hace unos días asistí a una conferencia de un experto en Marketing y inteligencia emocional, Victor Küppers, a través de su fuerza y optimismo ante la vida nos transmitió un concepto potente y muy claro, para diferenciarnos de los demás, para crear una buena notoriedad de marca ( recuerdo que una marca puede ser uno mismo), hay que ENAMORAR!!!, solo enamorando a nuestros clientes podemos fidelizarlos y por tanto diferenciarnos del resto.
Pero, ahora bien, que sucede cuando “nos rompen el corazón”, cuando nosotros queremos enamorar pero nuestro cliente, se resiste a ello, ya sea porque tiene un mal día personal-laboral, o porque por circunstancia alienas a nosotros viene desilusionado del producto que ha adquirido. Que hacemos si nuestro partener nos amenaza con la famosa teoría 35/1 (un cliente descontento cuenta a 35 personas su insatisfacción, mientras que uno contento solo se lo cuenta a una). Ante esta circunstancia lo mejor es un divorció sin tegua, o quizás, la infidelidad es la mejor opción, ya que quizas pensemos que “un clavo quita otro clavo”…
Nada más legos de la realidad, nunca tendremos que temer a la famosa “35/1”, ya que tenemos que estar seguro de la calidad de nuestro producto, y si esto es así, el “boca a boca” funcionará con suficiente fuerza como para que se valore lo que ofrecemos. Ahora bien, ante este tipo de clientes tendremos que ejercer todas nuestra dotes de seducción y enamorarlos ciegamente, quizás esta tarea no la tendremos que llevar a cabo con las mismas tácticas que con el resto, siempre nos tendremos que adaptar a cada topología de cliente, y hablo de clientes porque aquí nos tendremos que ceñir a un perfil de cliente y no de persona, estos conceptos pueden estar relacionados pero también pueden ser diferentes.
Ante estos clientes tendremos que ser más cariñosos que con el resto, sobretodo tendremos que escucharles, esta es una tares imprescindible que a veces olvidamos, nunca tendremos que utilizar el “sexo” para enamorar, ya que si no tiene la razón no tendremos porque dársela, pero lo que si esta claro es que tendremos que darle un explicación a su demanda y esta nunca se tendrá que basar en la propia negación de su afirmación. Además tendremos que intentar ofrecer una solución a su propuesta y tendremos que hacer un seguimiento de su problema, siempre dentro de nuestras funciones profesionales. Y recordad.. no hay nada que enamore más que llamar a nuestros amados por su nombre, este puede ser “churri”, cariño, Jose, Antonia, o cualquiera que haga sentir a nuestros usuarios o clientes personas especiales.


























































































