De todos es sabido que una de las tareas más costosas de cualquier empresa de servicios, es la captación de clientes. Y como no, nuestro sector no es una excepción.
Cuando queremos atraer a nuestro público potencial hacia nuestros centros, como si se tratase de unas abejas que se dirigen hacia el néctar de esa flor, les ponemos en su camino un manjar que es difícil de rechazar para uno de los elementos sociales que, a parte de un votante, es el más importante, el consumidor. Esa delicatesen casi siempre va vestida con el nombre de oferta.
¿Pero que tipo de oferta es más conveniente? La tendencia más habitual en el ya mundo consolidado de las marcas, lo que yo llamaría el Brandwordl, es ofrecer un regalo en compensación por la nueva adquisición de nuestro ya cliente. Este puede ser en forma de objeto (mochila, albornoz, camiseta, etc.), de entrada para amigos o familiares, o de cualquier otra que la imaginación de los expertos en marketing alcance. Esta acción provocará que por un lado nuestro producto adquiera notoriedad física, ya que nuestra marca ira recorriendo mundo a través del regalo entregado, o percibida, ya que seguramente pensamos, “que bien pertenezco a una entidad da objetos a sus mejores clientes”, o es lo que nos gustaría pensar.






