Etiquetas Archivos: GTD

Relajarse para trabajar mejor.

 

BN chair
Si te relajas tu trabajo será mucho más eficaz. De todos es sabido que un músculo relajado es mucho más efectivo que uno que este en permanente tensión. De igual manera si mentalmente te encuentras relajado el proceso que realizarás de las cosas será mucho más ágil y creativo, que si tienes tu cabeza llena de de ocupaciones. Por tanto para relajarse más y mejor también hay que vaciar la cabeza de obstáculos.

 

Un ejemplo claro lo tenemos cuando vamos a dormir, si en ese momentos no tenemos la mente despejada, nos cuesta mucho más conciliar el sueño, Los pensamientos que tenemos en la cabeza, mantienen nuestros pensamientos activos y esto va en contra de nuestro descanso. Esto sucede porque tu subconsciente te empieza a recordar todas las cosas que intentas olvidar y esto te produce fatiga. El Origen…? Que subconscientemente pensamos que nos vamos a olvidar de alguna cosa. O sea, que si queremos vaciar nuestra cabeza, primero tenemos que asegurarnos que no nos vamos a olvidar de nada.

 

Para solucionar este problema, necesitamos un sistema externo que nos permita ordenar nuestros pensamientos de una manera lógica y fiable, en este punto nos puede ayudar eficazmente el GTD o Organizarse con Eficacia. Estos sistemas no necesariamente tienen que ser tecnológicamente muy avanzados, un simple boli y papel pueden ser igual de eficaces, en mi caso utilizo la agenda de un Terminal iPhone y el Outlook para organizar mis tareas, pero recuerda que cualquier método es igual de eficaz.

Post to Twitter Tweetea este Post

La Planificación

Playa El Chileno
La planificación consiste en construir un plan de futuro basándonos en lo estamos realizando actualmente…

 

Aquí os dejo esta fabula, mi intención no es mostrarme como una proyección de “libro de autoayuda” pero si que creo que es interesante esta fabula, como mínimo nos hará reflexionar:

 

En un oasis escondido entre lejanos paisajes del desierto se encontraba el viejo Elihau de rodillas junto a unas palmeras datileras. Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis para que sus camellos abrevaran y vio a Eliahu sudando mientras parecía escarbar en la arena.

  • ¿Qué tal, anciano? La paz sea contigo.
  • Y contigo -contestó Eliahu sin dejar su tarea.
  • ¿Qué haces aquí, con este calor y esa pala en las manos?
  • Estoy sembrando —contestó el viejo.
  • ¿Qué siembras aquí, Eliahu?
  • Dátiles -respondió Elialiu mientras señalaba el palmar a su alrededor.
  • ¡Dátiles! -repitió el recién llegado. Y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez del mundo con comprensión.
  • El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.
  • No, debo terminar la siembra. Luego, si quieres, beberemos…
  • Dime, amigo. ¿Cuántos años tienes?
  • No sé… Sesenta, setenta, ochenta… No sé… Lo he olvidado. Pero eso, ¿qué importa?
  • Mira, amigo. Las datileras tardan más de cincuenta años en crecer, y sólo cuando se convierten en palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no te estoy deseando el mal, y lo sabes. Ojala vivas hasta los ciento un años, pero tú sabes que difícilmente podrás llegar a cosechar algo de lo que hoy estás sembrando. Deja eso y ven conmigo.
  • Mira, Hakim. Yo he comido los dátiles que sembró otro, otro que tampoco soñó con comer esos dátiles. Yo siembro hoy para que otros puedan comer mañana los dátiles que estoy plantando… Y aunque sólo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.
  • Me has dado una gran lección, Eliahu. Déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me has dado -y, diciendo esto, Hakim puso en la mano del viejo una bolsa de cuero.
  • Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tú me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto, y sin embargo, fíjate, todavía no he acabado de sembrar y ya he cosechado una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.
  • Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy, y quizás es más importante que la primera. Déjame pues que pague también esta lección con otra bolsa de monedas.
  • Y a veces pasa esto –siguió el anciano. Y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas-: sembré para no cosechar y, antes de terminar de sembrar coseché no sólo una, sino dos veces.
  • Ya basta, viejo. No sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que toda mi fortuna no sea suficiente para pagarte…

Via Gestión

Post to Twitter Tweetea este Post

Tener las Cosas Hechas o GTD

Souvient toi de février...
GTD (Gettings Things Done)
o lo que es lo mismo, Tener las Cosas Hechas, nació a partir de una idea de David Allen. El objetivo fundamental de esta idea es poder organizarse de manera óptima. O sea que son una serie de método que nos ayudan a organizarnos mejor y como tal hay que tomarlos. Esta tiene que ser una metodología de trabajo. En este punto podemos ligar el GTD al concepto de productividad, o se que lo que tenemos que intentar es trabajar manos y producir más.

Hoy en día el concepto de GTD ha variado muchísimo, alcanzando varios aspectos de la productividad y la organización personal, de esta manera os recomiendo que si profundizáis en el tema no adoptéis uno de estos métodos como Piedra Filosofal de vuestro trabajo y optéis por adaptar lo mejor de cada método dirigido a ilustra organización personal.

Originalmente el GTD se basa en algunos de estos puntos:

  1. Recopilar tareas: Tendríamos que pasar lo más importante de nuestras ideas a algún otro soporte. La idea es que el cerebro vale para mucho más que para ser una agenda.
  2. Procesar las tareas: Una vez se ha efectuado el proceso de descubrir qué cosas hay que hacer, el siguiente proceso es ver qué impacto tienen. Una tarea puede significar tener que hacer otras antes, o puede ser parte de un proyecto, o puede no ser realizable, o puede ser delegable, etc. El objetivo de esta fase es definir claramente qué hay que hacer.
  3. Organizar el tiempo: Una vez que sabemos qué tenemos que hacer, este punto trata de asignar recursos a las tareas. Típicamente es una cuestión de planificación de cuando vamos a llevar a cabo las tareas.
  4. Evaluación periódica: El objetivo de este punto es el de evaluar realmente qué hemos hecho (en términos de tareas finalizadas). Realmente no hay que morirse por haber planificado algo y no haber sido capaz de realizarlo por cualquier motivo; simplemente hay que ver qué ha pasado y seguir adelante.
  5. Hacer: Quizá uno de los puntos más costosos. No sirve de nada pensar, planificar, etc si luego no hacemos lo que hemos dicho.

Como se puede ver, los puntos son bastante genéricos, por lo que realmente existen multitud de adaptaciones de como se traducen esos puntos en el mundo personal de cada uno. A partir de aquí, dependiendo de la metodología concreta, cada punto se efectúa de una manera u otra.

La implementación de este método es muy sencilla: HAY QUE HACERLO!!! No existen técnicas especiales para realizarlo, simplemente se hace.

Post to Twitter Tweetea este Post

Twitter links powered by Tweet This v1.6.1, a WordPress plugin for Twitter.