Si aplicamos esta norma con asiduidad, realmente, nos podemos ahorrar mucho tiempo en nuestra organización del trabajo, ya sea en el trabajo de gestión en una oficina o en una ocupación técnica en cualquier organización.
La norma se basa en la máxima:
Si puedes hacer un trabajo en menos de dos minutos, no lo dejes para después, hazlo ahora mismo.
La lógica de esta ley se encuentra en el tiempo que tenemos que emplear para poner una cierta labor en una lista o el tiempo que necesitamos para organizarlo. Si una acción de trabajo cuesta relativamente poco tiempo, y la puedes hacer en este preciso instante, hazla!!!, te ahorrarás todo el tiempo de administración y preparación.
Por ejemplo si tienes que atender a tu lista de correos electrónicos y los trabajos que te van proponiendo cuesta menos de dos minutos, no pierdas ese valioso tiempo en programarte esa misma tarea, hazla y ahorra tiempo, como es el caso de responder confirmaciones de reuniones, responder a propuestas cortas, etc. Así mismo si tu trabajo es de carácter técnico, puedes organizarte de la misma manera, no planifiques operaciones cortas a largo plazo, hazlas!! y ya está, ahorraras tiempo y esfuerzo.
Muchas veces nos encontramos que no tenemos dos minutos para acabar una acción, en este caso añadimos la acción a nuestra lista organizativa. Pero en cambio otras veces nos encontramos que nos sobra mucho tiempo para hacer diferentes acciones, aunque estas nos lleven más de 5 o 10 minutos. Esto nos lleva a la conclusión en unidades de tiempo que dos minutos es una buena táctica: Si puedes realizar una tarea en menos de dos minutos hazla directamente y… ¡listo!.





Aunque nos cueste creerlo, Homer Simpson es uno de los “gurús” des este término tan importante en la toma de decisiones. Hemos visto a nuestro barrigudo amigo en infinidad de capítulos tomar decisiones donde el coste de oportunidad es mucho mayor que el beneficio obtenido delante de una determinada decisión. Así en el capitulo “la Rival de Lisa”, Homer se dedica a recolectar azúcar que se había dispersado en un accidente de tráfico, posteriormente intentaba vender este producto al detalle, acción que no le reportó ningún beneficio a no ser del dólar que se encuentra en una parada de autobús. Luego cuando llega a casa, este se vanagloriaba de haber obtenido un benefició de un dólar por una acción que a priori no le reportó ningún gasto. Lo que en realidad había pasado es que el personaje había perdido el sueldo de todo un día por un simple dólar de beneficio. Con este ejemplo hemos querido escenificar una situación donde el coste de oportunidad es muy elevado con respecto al beneficio obtenido.