Aunque nos cueste creerlo, Homer Simpson es uno de los “gurús” des este término tan importante en la toma de decisiones. Hemos visto a nuestro barrigudo amigo en infinidad de capítulos tomar decisiones donde el coste de oportunidad es mucho mayor que el beneficio obtenido delante de una determinada decisión. Así en el capitulo “la Rival de Lisa”, Homer se dedica a recolectar azúcar que se había dispersado en un accidente de tráfico, posteriormente intentaba vender este producto al detalle, acción que no le reportó ningún beneficio a no ser del dólar que se encuentra en una parada de autobús. Luego cuando llega a casa, este se vanagloriaba de haber obtenido un benefició de un dólar por una acción que a priori no le reportó ningún gasto. Lo que en realidad había pasado es que el personaje había perdido el sueldo de todo un día por un simple dólar de beneficio. Con este ejemplo hemos querido escenificar una situación donde el coste de oportunidad es muy elevado con respecto al beneficio obtenido.
Este término, que por definición es “El coste asumido a la hora de escoger entre dos alternativas mutuamente excluyentes“, es fundamental en un proceso de toma de decisiones, el coste de oportunidad siempre tendría que ser el menor posible, o lo que es lo mismo los beneficios obtenidos delante de una determinada acción siempre tienen que ser superiores a la perdida de benéfico de la otra alternativa.
Esto parece muy evidente, pero no siempre es así, cuantas veces tomamos decisiones, empresarial, de marketing, técnicas…o de cualquier otro tipo, y no tenemos en cuenta lo que dejaremos de percibir o los efectos negativos que obtendremos ante este cambio. Con ello no quiero decir que nos olvidemos de cambiar, es más, creo que el cambio es positivo y tendríamos que aficionarnos más a él. Pero sí que lo tenemos que realizar teniendo en cuenta el sentido común y el mayor número de variables posibles, y el coste de oportunidad es una de ellas.
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