Hoy en día las organizaciones viven tiempos convulsos. La crisis esta afectando a la muchos en mayor o menor medida. Uno de los estandartes que muchas organizaciones erigen para salir de esta situación es la excelencia. Pero esta no debe medirse, ni mucho menos en términos económicos, donde estos solo se rigen por las cifras globales. La implicación de las personas en el desarrollo de los diferentes procesos de cada organización es un factor clave para superar esta situación y su correcta gestión fundamental para obtener los resultados deseados.
Para poder superar un mercado cada vez más competitivo la mayoría de las organizaciones tienen que recurrir a la innovación, esto no es una novedad. Pero los tiempo han cambiado y nos tenemos que adaptar a ellos por tanto tenemos que replantearnos la gestión del talento para poder sobrevivir.
Ante este panorama nos encontramos que muchas empresas que se están planteando planes estratégicos de contención para superar la crisis no incluyen en ellos nuevas técnicas de gestión de sus equipos, en general, y del talento, en particular. Como dice Pilar Jericó, uno de los máximos exponentes en la gestión de personas de nuestro país: “Debe haber un cambio evidente en la relación entre empresa y empleado donde se difuminan las antiguas estructuras piramidales entre quien manda y quien obedece. Con este panorama, el miedo como herramienta de gestión, que tan bien ha funcionado durante muchos años, queda fuera de juego.” Ante esta afirmación queda claro que la tendencia es avanzar y no a enquistarnos ante las antiguas políticas de gestión, así por ejemplo frases como, “hablar con tu equipo es perder el tiempo, solo hay que ordenar” tienen que desaparecer del panorama organizativo y relegarlas a tiempos pasados, considerándola como actitudes anacrónicas.
Los nuevos equipos, deben ser grupos globales, donde los gestores confíen y hagan participes a sus grupos de los proyectos organizativos. La confianza en los equipos debe ser absoluta y la confianza para que estos consigan objetivos, real. Para conseguirlo tenemos que confiar en las nuevas herramientas que se nos están poniendo ante nosotros como vía para crear un valor de grupo, o sea una comunidad social, donde se ofrezca y se aproveche el talento que en mayor o menor medida todos tienen potencialmente.
La web 2.0 nos esta ofreciendo herramientas que aportan valor a la creatividad y participación que toda comunidad corporativa tiene. Los modelos de gestión tienen que ser abiertos y competitivos, la innovación tiene que pasar por un buen liderazgo, el cual debe, sin lugar a duda, basarse en el talento de las personas, aunque este sea de manera potencial. Los resultados solo se pueden obtener basándonos en nuestros equipos, los números y los resultados son una consecuencia de ello. Si nos olvidamos de esto, estamos volviendo irremediablemente al miedo y a resultados difusos en las formas y sin valor en los objetivos






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