No tengo nada en contra del sistema de David Allen, el GTD. Estoy seguro que debe ser increíble para algunas personas (por eso tiene tantos seguidores). Pero para otros, simplemente no encaja. Principalmente con personas de mentalidad creativa.
Cuando se trata de GTD y otros sistemas, estos se convierten en hábitos excesivamente sencillos para formar parte de un sistema de ingenieria. Pero, en cambio, seguro que se adaptan perfectamente para persona que priorizan la productividad por encima de todo.
Además, hay una gran brecha en la productividad de los recursos que no implique jergas complejas y elaborar diagramas. Normalmente, este existe en el sector creativo. No estoy diciendo GTD no funciona o que no es maravilloso. Simplemente no conecta con algunas personas.





Todos nosotros nos proponemos alguna vez en nuestra vida una meta para conseguir. Sin embargo, a pesar que nos las proponemos muy seriamente, a veces se nos cruzan otras prioridades en el camino.
Muchas veces en nuestra vida cotidiana nos encontramos con persona que las denominamos: “con mal carácter….” Estas no dejan de ser puras anécdotas, pero cuando estas pasan a ser miembros de nuestros equipos de trabajo, parecen los problemas.
Hace unos días os pusimos en el blog, 
